El artículo 8 de la Ley de Memoria Democrática, establece la fecha del 8 de mayo como día de Homenaje a las Víctimas del exilio en reconocimiento a las mujeres, niños y hombres que tuvieron que salir forzosamente de España como consecuencia de la derrota de las tropas republicanas y la posterior dictadura franquista.
Independientemente de su condición. El terrible éxodo ante el avance de las tropas rebeldes reunió en carreteras y caminos, bajo feroces bombardeos y ametrallamientos tanto a la indefensa población civil como a los soldados en retirada.
Personas que fueron dejando en su marcha los hogares, los enseres y a sus seres queridos bajo la amenaza que para sus vidas supuso la pérdida de la República. No fue este un exilio económico en busca de mejores condiciones económicas, fue una huida para salvarse del exterminio.
La fecha del 8 de mayo coincide con la victoria definitiva de las tropas aliadas sobre las tropas nazis y fascistas y que puso fin a la segunda guerra mundial. En Francia se celebra como “Día de la Victoria”.
Consideramos nuestro deber como Memorialistas, seguir honrando a estas gentes, muchas y muchos de los cuales se integraron en la lucha antifascista que se libró contra el fascismo.
Se calcula que cerca de 500.000 personas cruzaron las fronteras hacia el exilio. A la dureza de su pérdida se sumaron las precarias condiciones y a veces la hostilidad con que fueron recibidos en Francia.
Estas exiliadas y exiliados se dispersaron por los diversos lugares de acogida, México, URSS, Latinoamérica, Norte de África, Reino Unido, etc. Muchos de ellos niños sin sus familias a los que se sacaba de España para ponerlos fuera de peligro.
En este exilio forzado hubo, también, más de 90.000 aragoneses y aragonesas que huyeron a través de Benasque y el Puerto Viejo de Bielsa, y que atravesaron los Pirineos por Cataluña en la gran huida del final de la guerra.
El Gobierno de Aragón, tan obsesionado por la “prioridad nacional”, no dirá absolutamente nada de ellos y ellas porque el objetivo de las derechas es impedir que se desarrolle una memoria democrática que sea inclusiva, que reconozca y dignifique a los miles de personas que, por luchar contra el fascismo, vieron sus derechos humanos vulnerados y fueron víctimas de delitos de lesa humanidad”.
Recordamos con orgullo la participación del exilio republicano español en la resistencia, y en las luchas y frentes antifascistas europeos, que llevó en muchos casos a deportaciones a campos de concentración nazis, en los que perecieron en gran número entre 1940 y 1945.
Con la marcha de las y los exiliados españoles, nuestro país perdió un gran capital humano, científico, cultural y de progreso que no era bienvenido para el modelo de sociedad retrógrada que se quería implantar por el franquismo.
Quienes se quedaron vivieron un exilio interior largamente sufrido, cuando no la persecución y la represión.
Hoy día vemos como en muchas partes del mundo existen conflictos bélicos que generan exilio y dolor. Queremos recordar que solo la paz y la armonía entre los pueblos garantiza el cumplimiento de los derechos humanos y exigimos de nuestro gobierno un posicionamiento radical en cuanto a garantizar la seguridad y la atención a cualquier persona que llegue a nuestras fronteras víctima de guerras y persecuciones por causas políticas, religiosas, étnicas, culturales o de intolerancia al diferente.
Seguimos reclamando Verdad, Justicia y Reparación como único camino para la No Repetición y como dique contra el avance de las ideologías de ultraderecha que tanto mal hicieron a nuestro país y tanto dolor y muerte trajeron.
Sumamos nuestra voz a los que reclaman que paren las guerras y los genocidios. Creemos que una de las mejores maneras de prevenir que no se repita es aprender de aquellas y aquellos que con su tesón y resistencia lograron sacar de las tinieblas esperanza para luchar.
