Se cumplen 90 años de la masacre más sanguinaria vivida en la ciudad de Huesca.
Masacre que tuvo como excusa los dos muertos víctimas del bombardeo de la aviación republicana sobre la capital oscense.
Tras triunfar la sublevación en la capital, debido en parte a la negativa de las autoridades republicanas que llamaron a la no resistencia por temor a un baño de sangre, comenzaron las detenciones, encarcelamientos, juicios sumarísimos y asesinatos de las personas conocidas por sus simpatías republicanas, por su papel político o sindical o simplemente por ser familiares de personas que reunían condición de enemigos del glorioso alzamiento. Sin distinción de clase social, sexo ni edad. Con la simple sospecha de no ser ferviente adicto a la rebelión fue suficiente.
Con el objetivo de aterrorizar y exterminar cualquier posible oposición fueron sucediéndose las sacas y fusilamientos en todo el territorio español haciendo del verano del 36 un verano atroz y sangriento.
De las 548 personas asesinadas en Huesca por los golpistas desde el 1 de agosto de 1936 a enero de 1945, 95 lo fueron ese fatídico día 23 de Agosto. Como ya hemos comentado sin previo juicio, en un terrible paseo continuo a las tapias del cementerio, atados de dos en dos con alambres. Haciendo gala de salvajismo y ensañamiento, participaron falangistas y militares, con la bendición del clero oscense y ante el temor de la población y los viles insultos de ciudadanos de orden.
Los nombres de las víctimas están registrados en el Memorial del Cementerio y reciben el merecido recuerdo y homenaje de quienes creemos en la Verdad, la Justicia y la Reparación. El de los victimarios es conocido y perdurará para siempre por su indignidad, vileza y cobardía.
Una vez más ponemos el acento en exigir que la Memoria Democrática sea el faro que alerte a la sociedad para que no vuelva a repetirse la barbarie. Recordamos a los gobiernos, tanto autonómicos como estatal, su obligación de preservar los valores democráticos empezando por la dignificación y recuerdo de los que murieron por causa de la represión y la intolerancia. Seguimos reclamando contra la derogación de la Ley de Memoria de Aragón que los gobiernos autonómicos de PP y Vox impusieron antidemocráticamente y señalamos que sus políticas de negación y tergiversación de la historia, cuando no justificación del golpe de estado, no hacen más que atentar contra el principio de No Repetición.
Luchamos para que no caigan en el olvido los ideales y las esperanzas de quienes creyeron que un mundo mejor es posible y dieron la vida por sus convicciones.
Nos empeñamos en honrarles y en seguir su ejemplo.
Seguimos alertando de la necesidad de que en los currículum escolares se conozca la historia de cómo esta nación perdió la oportunidad de desarrollarse en modernidad y democracia, debido a la guerra y destrucción provocada por el fascismo. Ha de enseñarse que siempre es posible el diálogo y el respeto para la resolución de los conflictos.
Honor y recuerdo a las víctimas.
¡Fascismo nunca más!
